Centenario del Palacio de los Müller

En 1916, tras tres años de construcción, quedaba inaugurado el Palacio de los Müller, hoy sede de la Subdelegación del Gobierno en Granada.

Este singular palacete formaba parte de las nuevas construcciones que, desde los últimos años del siglo XIX, engalanaban la Gran Vía de Colón. Esta calle, todo un paradigma de la modernidad, fue financiada por la acaudalada burguesía granadina y se inspiró en las reformas del Barón Haussmann en París. La concepción de un gran boulevard -en la que fue la antigua madina islámica- permitía que las grandes familias potentadas de Granada contaran con un nuevo espacio de residencia y exhibición.

El arquitecto encargado de levantar el Palacio de los Müller fue Ángel Casas Vílchez, célebre gracias a sus numerosos edificios en Granada, arquitecto municipal y cercano a la influyente familia de banqueros Rodríguez-Acosta, ligada en un inicio a la construcción del palacete . De hecho, Ángel Casas contribuiría en esos mismos años a la creación de la hoy Fundación Rodríguez-Acosta, siendo el artífice de su actual residencia de estudiantes.

El nombrado arquitecto proyectó un hermoso palacio con forma de L en una amplia parcela, lo que le permitió realizar el acceso por medio de un hermoso jardín delantero. Obras posteriores ampliaron el palacio y le dieron su actual forma rectangular. Cuenta con tres alturas, que se estilizan gracias a la colocación de torres en las esquinas y a numerosas balaustradas y pináculos, que confieren una mayor verticalidad al conjunto.

Es difícil catalogar el Palacio de los Müller en un estilo concreto. Si bien es cierto que su fachada parece inspirarse en el neoplateresco, sus interiores sorprenden mediante ambientes que juegan con diversas influencias, destacando entre ellos una hermosa sala con decoración orientalista inspirada en el periodo nazarí (la Sala de Fumadores).

La historia del Palacio de los Müller está, como suele ser usual, llena de leyendas. Se cuenta que su primer dueño, Antonio Müller, se suicidó durante la fiesta de inauguración del edificio, y que ésta fue solo una de las dramáticas muertes que ocurrieron en el palacete. La familia decidió venderlo al considerar que lo rodeaba un halo de mala fortuna y, a raíz de ello, los granadinos comenzaron a llamarlo “el palacio encantado”.

En 1940, el que sería uno de los más afamados alcaldes de la ciudad, Antonio Gallego Burín, promovió su compra por parte del Estado y el traslado al Palacio de los Müller del Gobierno Civil de Granada, que hasta ese momento se ubicaba en algunas dependencias del antiguo Colegio de San Pablo, hoy facultad de Derecho de la Universidad de Granada.

Si bien, dada su función actual, la visita al Palacio de los Müller puede resultar difícil, desde Granada Esencial queremos sumarnos a la celebración del centenario de tan interesante edificio y acercarles, una vez más, al aún desconocido Patrimonio Artistico granadino.

 

 

 

 

FUENTES Y ENLACES DE INTERÉS:

Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico

Periodico Ideal

Blog GranadadePeaPa

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